vaivén
vaivén
remedios caseros, lucecitas de bengala, cochospio azaroso que pica en la cabeza, los olores del corazón
miércoles, 20 de junio de 2012
La vida me da risa, la vida me da llanto…
La vida me ha golpeado tanto, tanto…
Mi vida es gris, mi vida es triste
Mi vida no tiene chiste
Mi vida es gris, mi vida es ocre
Mi vida es taaan mediocre
Cuando yo me muera…
Cuando yo me muera…
Q' me empaquen al alto vació
Cuando yo me muera…
Cuando yo me muera…
Q' me tiren a un lote baldío
| broche de oro |
En este campo, no se ha gestado ninguna batalla, en este campo el
desierto se apodera.
Tu silencio lo acelera, tu ausencia le da vida.
Aparecer de repente es un oasis,
Morderme cada esquina, un delirio,
Por qué has dicho que vendrás y no llegas
Cada entrega de tu fuerza a cuenta gotas es un suplicio…
Dame
una gota
Dame una gota
Para olvidarme de todo y no saber más.
martes, 5 de junio de 2012
martes, 29 de mayo de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
hoy por ejemplo
Las cosas han empezado a cambiar, la sensación de la quién
soy, de la que hay adentro de mi, esta cambiada, alterada. Su estomago a la
deriva, en sube y baja.
De repente me he visto pensando distinto sobre una
situación, sobre la que en otro tiempo hubiera pensado de otra manera. No me
reconozco. Cambio de piel, me dijeron
hoy en una plática de chat, quesque
así sucede cuando se cierran ciclos. Como he escuchado esa expresión estos
últimos meses! desde fines del año pasado. Y creo que no la entiendo porque tal
vez no he cerrado nada, mi vórtice solo sigue creciendo, mis círculos no son
redondos, son espirales, son la banda de moebius, girando, rueda y rueda. Los
remolinos crecen y a veces es inevitable ser revolcada y arrastrada hasta los
abismos de la estoica razón. Quien quiera
azul celeste, que le cueste, dice el sabio refrán. Y en los últimos pasos,
más sesudos, más confiados, más sentidos, más vividos, el celeste nomás no ha
llegó. Cierre de ciclos, vaya.
Epitafios podría seguir mascullando, cuando este
apachurramiento que siento, se siente como andar sin vida, desalmada,
desangelada, descentrada. Un sentir otro, ya sin los escándalos de la
adolescencia, sin las tribulaciones corta las venas del bachillerato, sin la
desgarradora pasión del sin sabor y el sin sentido de la juventud más bravía;
el olor amargo del pesar y sus tormentos, camina junto a mí, sigiloso, y a cuenta
gotas, de repente me tortura.
Quién diría que el optimismo me ha abandonado, que el coco-wash
que elegí, en lugar de quedarme sola con mis desvaríos, con todos mis martirios
y ese enorme desconsuelo, el de los encuentros cósmicos y cerebrales; por el de los sabores terrenos del compartir, del
despertar todas las mañanas como si fuera un tiempo nuevo, un empezar con toda
la fuerza del entusiasmo y disfrutar del amanecer de todo los días, como si
fuera el alborada más esplendida que jamás hubiese visto antes. Quién diría que
el optimismo me abandonó, hoy por ejemplo, todo apesta.
Quién diría que disfrutar de los aromas que emanan del
néctar de las flores, es el más sublime de los estruendos del olfato; que el
caminar las avenidas tapizadas de flores púrpura de jacaranda es como danzar el
baile interminable sobre una alfombra voladora, magia. Que el escuchar los
trinos diversos, los cantos exóticos de las aves que visitan los alrededores de
mi jardín, o los que me acompañan por las tardes camino de regreso a casa, son
un oasis exclusivo y la montaña sonora más resplandeciente que abrazar. Hoy por
ejemplo, los desacredito.
Este desanimo no viene estruendoso y fugaz. Este, se
impregna, se adhiere lentamente a cada paso, por cada segundo, aprovecha mis
únicos suspiros; ahora experimentarlo es diferente, no, no me reconozco.
ahorita vengo
voy a dar un paseo
alrededor
de
mi
vida…
ya
vine
lunes, 7 de mayo de 2012
éste es un amor
Éste es un amor que tuvo su origen
y en un principio no era sino un poco de miedo
y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto.
Un amor bien nacido de ese mar de sus ojos,
un amor que tiene a su voz como ángel y bandera,
un amor que huele a aire y a nardos y a cuerpo húmedo,
un amor que no tiene remedio, ni salvación,
ni vida, ni muerte, ni siquiera una pequeña agonía.
Éste es un amor rodeado de jardines y de luces
y de la nieve de una montaña de febrero
y del ansia que uno respira bajo el crepúsculo de San Ángel
y de todo lo que no se sabe, porque nunca se sabe
por qué llega el amor y luego las manos
- esas terribles manos delgadas como el pensamiento -
se entrelazan y un suave sudor de - otra vez - miedo,
brilla como las perlas abandonadas
y sigue brillando aun cuando el beso, los besos,
los miles y millones de besos se parecen al fuego
y se parecen a la derrota y al triunfo
y a todo lo que parece poesía - y es poesía.
Ésta es la historia de un amor con oscuros y tiernos orígenes:
vino como unas alas de paloma y la paloma no tenía ojos
y nosotros nos veíamos a lo largo de los ríos
y a lo ancho de los países
y las distancias eran como inmensos océanos
y tan breves como una sonrisa sin luz
y sin embargo ella me tendía la mano y yo tocaba su piel llena de gracia
y me sumergía en sus ojos en llamas
y me moría a su lado y respiraba como un árbol despedazado
y entonces me olvidaba de mi nombre
y del maldito nombre de las cosas y de las flores
y quería gritar y gritarle al lado que la amaba
y que yo ya no tenía corazón para amarla
sino tan sólo una inquietud del tamaño del cielo
y tan pequeña como la tierra que cabe en la palma de la mano.
Y yo veía que todo estaba en sus ojos - otra vez ese mar -,
ese mal, esa peligrosa bondad,
ese crimen, ese profundo espíritu que todo lo sabe
y que ya ha adivinado que estoy con el amor hasta los hombros,
hasta el alma y hasta los mustios labios.
Ya lo saben sus ojos y ya lo sabe el espléndido metal de sus muslos,
ya lo saben las fotografías y las calles
y ya lo saben las palabras - y las palabras y las calles y las fotografías
ya saben que lo saben y que ella y yo lo sabemos
y que hemos de morirnos toda la vida para no rompernos el alma
y no llorar de amor. E.H.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
